Imprímelo solo si es necesarioSobre mitras y sinvergüenzas
Enero 6, 2010 Por Redaccion
Ha sido mi amigo Esteban el que me ha puesto en la pista de la enésima barbaridad salida de boca del Arzobispo de Granada. Las homilías le ponen. Sin duda. Él preside cada domingo la misa de 1 de la Catedral. Allí se da cita lo más granado de la burguesía clerical de mi tierra, al margen de otros creyentes de buena fe. La seo se llena para oír a este erudito de lo bárbaro. Y él, se crece. Ha habido otros antecedentes en fechas clave que dicen mucho del personaje.
Monseñor Martínez afirma que la mujer que aborta abre la puerta que legitima el abuso del varón. Así. Sin tapujos. Al pan, pan. La Iglesia legitima el uso de la violencia contra la mujer. Y digo la Iglesia, porque según el Correo Web, diario que se hace eco de la noticia, la oficina de prensa de los Obispos del Sur, la cual distribuyó la barbaridad parida por este hombre, justifica tamaña aberración y la hace propia. En consecuencia, es la Iglesia misma la que entiende que si una mujer aborta, “el varón tiene entonces autoridad absoluta para hacer lo que quiera con ella y con su cuerpo“.
Y ¿sabéis qué es lo peor? Que en esa Catedral repleta de gente, de personas, de hombres y de mujeres(!!!), nadie, absolutamente nadie se levantó para decirle a ese individuo que los tiempos de las hogueras públicas ya pasaron y que justificar la violencia contra las mujeres desde un púlpito, no sólo es aberrante, sino nauseabundo y contradictorio con el manual de instrucciones con el que manipulan, afortunadamente, a cada vez menos personas. Pero voy más allá, porque conozco bien a la sociedad granadina, estoy convencido de que muchos de los presentes, entre ellas, muchas mujeres, están de acuerdo con esa salvajada.
Mi blog no tiene ninguna fuerza y el eco de mis palabras morirá a escasos metros de aquí. Sin embargo me gustaría que alguien (ya sea persona física o asociación), recoja las frases de quien habla de amor y legitima el abuso, y las lleve hasta dónde tenga que llevarlas, exigiendo una rectificación pública de Monseñor Martínez.
Por lo pronto os dejo dos cosas:
1.- El correo electrónico de la Archidiócesis de Granada para que se mande un escrito de protesta contra esa incitación a la violencia: arzgranada@planalfa.es
2.- El enlace donde se puede leer la homilía íntegra, donde se dice que el aborto es peor que el genocidio judío (será que como eran judíos…) o donde se exaltan valores medievales.
Una cosa más. Se ha preparado un texto tipo para que se mande al buzón de la Archidiócesis de Granada. Algunos blogueros, como Bárbara y yo mismo, lo ponemos a vuestra disposición para, si así lo queréis, lo hagáis llegar. Dice así:
“A la Atención de Don Francisco Javier Martínez, Arzobispo de Granada:
Quisiera mostrarle mi más sincero rechazo por las palabras pronunciadas por usted el 20 de diciembre de 2009 en la Catedral de Granada.
Considero que las mismas constituyen una incitación hacia la violencia contra las mujeres que en ningún caso tiene cabida en un Estado de Derecho como el nuestro y menos aún en usted, que representa a una Institución que hace del amor al prójimo su bandera.
Estoy bautizado/a contra mi voluntad y, por lo tanto, oficialmente soy católico y eso implica que debo sentirme representado por usted. Con este escrito quiero dejar constancia de que no es así y que sus palabras del pasado 20 de diciembre me conducen al convencimiento rotundo de que cada vez estoy más alejado de lo que usted representa.
Para finalizar, le ruego que haga una rectificación pública con el fin de evitar que alguien pueda tomar sus palabras al pie de la letra y cometa la barbaridad a la que su homilía invita con tanta irresponsabilidad.
Atentamente
Nombre y DNI
Muchas gracias.”

















[...] Sobre mitras y sinvergüenzas (Diario de la Sierra): Monseñor Martínez afirma que la mujer que aborta abre la puerta que legitima el abuso del varón.(…) En consecuencia, es la Iglesia misma la que entiende que si una mujer aborta, “el varón tiene entonces autoridad absoluta para hacer lo que quiera con ella y con su cuerpo“. [...]