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Hablar con Obama es más fácil

Marzo 2, 2010 Por Redaccion  

Dejad que os cuente un cuento. Érase una vez una compañía de teléfonos muy grande, muy grande. Un día, esa compañía tan grande cobró 10o euros de más a una familia que, dándose cuenta del error, reclamó y su petición fue oída. La compañía aconsejó que se avisara al banco para que devolviera el recibo. De eso modo todos estarían contentos. La compañía se comprometió a no causar ningún problema. Cómo iba a hacerlo, si el fallo había sido de ellos. Así, ufanos y cándidos, los miembros de esa familia se convencieron de que la gran compañía telfónica velaba por los interese de sus clientes.

Pasado el tiempo, una semana aproximadamente, este cuento, empezó a tornarse pesadilla. Primero fueron unos sms avisando del impago de un recibo. La familia, alarmada, pero aún confiada, se puso en contacto con la compañía que, reconociendo de nuevo su error, se desdice de su primer argumento y dice que, o se paga el recibo con la nueva cantidad, ya corregida, y del que no había recibido noticia alguna esa familia, o el servicio se cortaba. La compañía esperó a un viernes para decir eso, pero se comprometió a que no iba a cortar el servicio, porque el fallo había sido de ellos.

Y así, la confiada familia, vio cómo el sábado llegó y el servicio de teléfono e internet se cortó. A la familia no le quedó más remedio que acudir al servicio de atención al cliente. Pero cuál fue la sorpresa de la familia al comprobar que dicho servicio estaba anulado porque un contestador automático les recordaba a ellos y cualquiera que descolgara ese teléfono, que había una deuda pendiente por un importe falso. La familia se desesperó y hubieron de pasar 72 horas para poder hablar con un ser humano. Eso fue un lunes. Los humanos se fueron sucendiendo en las alrededor de 15 llamadas que se realizaron para intentar que:

1.- Desapareciera el mensaje que recordaba a la familia que había una deuda inexistente ya pendiente.

2.- Recuperar el servicio telefónico y de Internet, arbitrariamente cortado.

3.- Poner una reclamación.

4.- Intentar dar de baja el servicio.

Post completo en El Jardín de Bomarzo

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