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Las Rozas: Una placa rememora la trágica muerte de la escultora enamorada de Juan Ramón Jiménez

July 28, 2010 Por  

El alcalde de Las Rozas, Bonifacio de Santiago, acompañado, entre otras personalidades, por el presidente de honor de la Fundación Marazuela, Luis Marí­a Anson, y por el patrono Antón Garcí­a Abril, ha descubierto una placa en la sede de la Fundación, que conmemora el trágico fallecimiento en ese mismo lugar de la joven escultora Marga Gil Roí«sset. El acto contó con la presencia de numerosos concejales.

En la placa conmemorativa se recuerda la historia del final de la joven: “Enamorada de Juan Ramón Jiménez y rechazada por el poeta, se suicidó por amor en esta casa el 28 de julio de 1932 a los 24 años de edad”. Esta joven escultora, como queda documentado tanto por su diario personal como por poemas y cartas del poeta de Moguer, se enamoró de él seguramente mientras esculpí­a las cabezas de su esposa, Zenobia de Camprubí­, y del propio poeta. De niña habí­a enviado a Zenobia, traductora de Tagore, un cuaderno de poemas escrito por su hermana Consuelo e ilustrado por ella misma.

Pasados los años, Marga (“llevaba el alma fuera, el cuerpo dentro”, en palabras de Juan Ramón) siguió enamorada del autor de Platero y yo. “Era un ejemplo de vitalidad exaltada, de voluntad constante, de capricho enérjico. Se deshací­a las manos, se caí­a, se herí­a. Se iba ya de noche, corriendo. Siempre corriendo”, escribió el poeta.

La misma mañana de su muerte Marga dejó en casa de Juan Ramón las 68 páginas de su diario. El poeta no abrió el paquete en el momento porque no creyó que fuera nada importante. Lo leyó al dí­a siguiente, a su vuelta de Las Rozas, cuando todo habí­a pasado. Los hechos, según narración de una prima, fueron así­: “Marga cogió un taxi, fue a casa de mis padres, en Las Rozas, le pidió las llaves a la guardesa, subió al dormitorio, escribió unas cartas y se pegó un tiro”. Los destinatarios de las cartas fueron su hermana Consuelo, sus padres y Zenobia.

La prensa de la época tituló la noticia como “Una señorita se suicida en un hotelito en Las Rozas”, “Señorita muerta”, “Suicidio de una señorita”"¦ “Ha sido una cosa horrible, un disparate enorme. Esto ya es para toda la vida”, comentó Juan Ramón. “Hago esto -escribió la joven a sus padres- porque siento que nunca podré ser feliz”. Así­ acabó una joven pasión amorosa que no fue correspondida.







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