Imprímelo solo si es necesarioLa Columna del Jueves
Febrero 2, 2012 Por Redaccion

Posiblemente, las tres únicas cosas que sepamos con certeza sean:
1.- Que hay muchas más preguntas que respuestas, y que no podemos tener todas las respuestas.
2.- Que tenemos que aceptar que todo es cambio (lo que vemos, la energía, el cuerpo…) Y que lejos de temerlo, podemos elegir aceptarlo, amarlo y ¿por qué no? provocarlo. Eso no significa que tengamos que renunciar a nuestra esencia. Y
3.- Que la clave de la infelicidad son los miedos. Entender los dos primeros puntos quizás nos libere de ellos.
-Si quisiéramos llegar a comprenderlo todo, no nos quedaría tiempo para ocuparnos de nuestra vida real. No es nuestra misión entenderlo todo. Nuestra tarea es encontrar, de entre toda la infinidad de posibilidades, aquellas que nos sirvan para llevar a cabo la vida que planeamos.
Hay que hacer que las cosas ocurran y no sólo esperar que ocurran. Tener nuestro propio filtro para protegernos del bombardeo de información al que estamos sometidos.
Hay mucha información, pero en lo que se refiere a nuestra felicidad, metas y búsqueda interior, quizás no todo lo publicado pueda sernos útil.
Únicamente en la Biblioteca del Congreso de Estados Unidos (fundada en 1800 en Washington) hay más de 1.200.000 libros relacionados con el mundo de la empresa y los negocios. Si pudiéramos leer a una velocidad media de 250 palabras por minuto, y calculando un promedio de 60.000 palabras por libro, y 24 horas al día de lectura ininterrumpida, una vida entera no nos alcanzaría para leer lo que allí hay. Tardaríamos 528 años. 822 años si paráramos a dormir y a comer.
La oficina responsable de asignar los números del ISBN de la industria editorial nos advierte de que cada año se publican en el mundo más de 11.000 libros de empresa, a los que hay que añadir los millones de libros ya editados en los Siglos XX y XXI. Amazon.com contiene más de 700.000 títulos relacionados con el mundo de los negocios. Añádanse además los libros digitales, audiolibros y materiales impresos sin ISBN, más las revistas, los periódicos y los blogs. Claro que no podemos leerlo todo. Nadie puede. Pero eso no significa que nos quedemos con los brazos cruzados.
-Quítale a un pueblo sus alimentos y sus armas –decía Confucio- y éste encontrará la forma para sobrevivir y defenderse. Pero quítale a ese mismo pueblo la confianza y verás que su situación comienza a ser crítica. Si una persona no hace nada, en los próximos cinco años seguirá estando más o menos donde ahora está. El que esté en otro lugar va a depender de los pensamientos que albergue, de cómo interprete lo que ve, de las palabras que diga y oiga, de las personas a las que escuche o con las que se relacione, y de los libros que lea (somos el promedio de las cinco personas con las que más tiempo pasamos).
Viktor Frankl, superviviente del campo de concentración de Auschwitz, fundador de la logoterapia o búsqueda del sentido de la vida y autor del best seller “Un hombre en busca de sentido” escribió:
-El vacío existencial se manifiesta principalmente a través de un estado de aburrimiento.
Se ha definido “riesgo” como “probabilidad de un resultado negativo irreversible”. Aquí la clave es la palabra “irreversible”. Desde este punto de vista, no actuar, es el mayor riesgo posible. La vida es acción y pasión. A un hombre se le pide que comparta la pasión y la acción de su tiempo, a riesgo de ser juzgado por no haber vivido. El trabajo absorbente, el trabajo adecuado, ese tipo de trabajo que acaba siendo como un juego, siempre ha sido y siempre será, la verdadera chispa de la vida. Cuanto más quiere uno hacer algo, menos se llama trabajo. “El mundo no estará tranquilo –decía Auguste Rodin- hasta que todos los hombres y mujeres tengan almas de artista, es decir, hasta que sientan placer haciendo aquello que hacen”.
Más que un lugar físico –decía Aristóteles-, la excelencia es un estado de ánimo, una forma de interpretar el mundo. La excelencia no es un acto aislado sino un estilo de vida, una forma de ser, un hábito. Excelencia es hacer las cosas lo mejor que podamos. No perfectas (eso sería perfeccionismo), porque somos seres imperfectos, y nadie puede dar lo que no tiene y lo que no es. Excelencia es llegar al límite de nuestras posibilidades, jugar la mejor partida posible con las cartas que la vida nos dio, dar pequeños pasos en la dirección que elijamos, pensar con independencia, dejar de ser “prisioneros de la gravedad” o “ser el jugadores de ajedrez, y no las piezas sobre el tablero” que dirían los clásicos.
Germán González Andrés
Formador Empresarial Independiente












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El conocimiento caduca al poco de nacer porque llega otro conocimiento nuevo que lo hace obsoleto, otra fórmula, otra teoría, otra forma de ver las cosas. La sabiduría es intemporal y no caduca. Estas columnas tienen una pequeña parte de los primero y una enorme parte de lo segundo y son muy útiles. Gracias por ellas. Gracias por hacerme pensar.