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El blog: “un muerto muy vivoâ€

Nacionales-Blogosfera
“Los blogs no están muertos, muy al contrario, son el motor que mueve la identidad personal y la identidad de internetâ€. Con esta categórica opinión, Juan Boronat, editor de “Las blog en punto†(Premio Blogosfera 2011 de Marketing), quiso alejar las agoreras sentencias de muchos gurús tecnológicos que certifican la muerte de los blogs. Noticia completa

Tus mejores momentos de 2012, a solo un click en tu perfil de Facebook

La red social habilitó una utilidad que selecciona con un solo click tus 20 mejores momentos del 2012, considerando estadí­sticas de repercusión en la red entre tus estados, fotografí­as y eventos. Noticia completa

Abreviando: Twitter reducirá caracteres

Twitter tomó la decisión de reducir el número de caracteres para los que incorporen direcciones URL o enlaces, según confirmaron desde el blog de la empresa. La medida comenzará a aplicarse a partir de febrero. Noticia completa

Otro viral que promete: “Tenemos que romper”

Una pareja, decide romper y lo anuncia por medio de una canción que ellos mismos compusieron. Noticia completa

Siempre nos quedarán los Blogs

Ana Aldea / Medios y Redes

Cuando los periódicos callen, o despidan a los que no callan… siempre habrá un blogger valiente, que no vive de su blog que se atreverá a decir la verdad. Noticia completa

Los culos y los Blogs

El blog ha muerto. No está mal para empezar una columna semanal sobre la blogósfera. Lleva muerto desde que nació, porque siempre estuvieron los agoreros matando los blogs. Y pese a todo aquí­ estamos. Vivos. Los blogs y los bloggers. Noticia completa

Blogósfera: “Para la gente que sigue comprando animales y no esterilizando”

Creo que nuestra sociedad necesita una llamada de atención.

Como responsable de una perrera, voy a compartir algo con vosotros”¦ una mirada desde “dentro” si me lo permití­s. Noticia completa

El chico de la mano

(que me apetece seguir “en modo autoayuda”)

Ayer me crucé en el metro con un chico guapo no, lo siguiente. Era rubio, con una camiseta como de surf, un estilo a los vigilantes de la playa.

Demasiado guapo, pero no pude evitar fijarme en él. Y pensar: “joder que chico más guapo”.

Hasta aquí­ no hay nada extraño, los guapos también van en metro y yo me suelo fijar en ellos.

Pero después, cuando me fijé en él de lejos algo hizo “click” en mi cerebro. Le faltaba una mano. Y me llamó mucho la atención. No que no tuviera una mano, si no el click en mi cerebro. No esperaba que a un chico tan guapo le faltara una mano. ¿Y por qué? ¿Los guapos están a salvo de accidentes? Evidentemenete no, pero si hubiera sido feo no me hubiera llamado tanto la atención.

Supongo que sólo por el hecho de ser guapo atribuimos la gente una serie de valores de éxito, que no tienen porque ser ciertos. Una asociación inconsciente.

Post completo en En modo Esponja

¿A quién sigo en Twitter?

Lo que no hago es seguir por sistema a todo el que me sigue pues considero que los motivos para seguir a una persona en su actividad diaria pueden ser variados y no tienen por qué coincidir los suyos y los mí­os (post de Fernado Tellado).

Pues sí­, yo por regla general sigo a todo el que me sigue en twitter.

Porque es mi manera de plantearme twitter, para mi twitter es una cafeterí­a grande donde “tienen permiso” para estar 1600 personas.

De esas 1600 personas que hay en mi cafeterí­a cuando yo entro hablo con las que más me apetece. O si hay gente con la que nunca he hablado y en ese momento tienen una conversación interesante pues me meto en la conversación (para mi esto es lo mejor de twitter, poder meterte en las conversaciones de los demás sin que te miren mal).

Post completo en En modo Esponja

Las batallas de X

Llámala X. Es un mujer normal, una persona normal. Vive en un pueblo normal a las afueras de Madrid, a uno 40 Km. Todas las mañanas coge un tren de cercaní­as y recorre esa distancia a Madrid para ir a trabajar en una oficina cerrada por un sueldo casi menos ventilado que la oficina.

Está allí­ de 9 a 10 horas, dependiendo del trabajo que haya. Cree haber oí­do que en algún paí­s pagan las horas extras. Es madre soltera, o más bien divorciada, aunque la situación se aclarará más cuando los interminables juicios decidan algo. Cuando el tren la vuelve a dejar en la estación, empieza otra jornada laboral para ella. No se queja de su situación, o al menos no demasiado, lo normal, como todos. Hay gente peor que ella. Cierto es que el tiempo para ella es escaso, que casi no duerme a veces a final de mes y que los crios (dos) son una fuente constante de preocupación. Demasiado tiempo solos, demasiadas ilusiones que no puede pagar.

Si lo peor es el tiempo que nunca encuentra, es verdad que ese cansancio que se acomoda tan ricamente en sus huesos no queda lejos.

Ultimamente ha descubierto Internet. Es un gasto dificil de acomodar todos los meses, pero la ha descubierto un nuevo mundo, una manera de acercarse a cosas que antes estaban demasiado lejos para ella. Siempre ha creido necesario ayudar de alguna manera. Quizás es un problema de sueños, de haber visto demasiadas pelí­culas de la Disney. Pero aún cree en un mundo mejor. Muchas veces ha intentado ayudar de muchas maneras. Pero si el tiempo le falta para ella misma, es dificil dárselo a los demás.

La hace ilusión que el ordenador de su habitación, colocado a duras penas entre la cama y la cómoda que rescató del último cambio de decoración de su hermana pequeña, le ayude a ayudar, valga la redundancia. Le hace sentirse útil, activa. Para ella decir “me gusta” a una causa que le parece justa es de los pocos regalos que consigue sacar al dí­a.

Sabe que no es mucho, que en la media hora o tres cuartos que puede robar al sueño todos los dí­as no va a arreglar el mundo demasiado, pero algo es algo. Cuestión de sueños, ya os digo. Si las cosas se arreglasen, si consiguiera otro trabajo más cerca, si los niños ayudaran más, si los juicios terminaran”¦. si. Quizás podrí­a ayudar más. Si”¦

X no es nadie y, a la vez, X podemos ser todos. Internet, las redes sociales y su capacidad de difusión son una herramienta extraordinaria, lo que no significa que sean la panacea a todos los males de este mundo. Nunca en la historia de la humanidad ha sido tan fácil el acceso a la información y por ende, nunca lo ha sido el hecho de expresar una opinión y que esta sea conocida por un número de gente apreciable, que su vez puede apoyar esa acción. Bien es verdad que aún existen problemas y dificultades, por ejemplo en la educación sobre el filtrado y utilidad final y real de esa información y esa acción individual, pero si atendemos a que antes no existí­a, sólo se puede decir que la evolución ha sido positiva.

A X se le podrán achacar muchas cosas, pero no que no haga lo que puede. Y de eso se trata. De sumar. De hacer cada uno de nosotros lo que podamos. Por eso, X somos todos. Es cierto, hay gente que podrí­a hacer más, gente para las cuales las pulsaciones del ratón sobre un “me gusta” no son más que un tranquilizador de conciencias tan cómodo como rápido. Pero yo no sé quienes son. Y gente que hace mucho, gente que entrega su vida a los demás. Valientes, héroes anónimos que hacen mucho más que la media. Pero tampoco sé quienes son, no suelen alardear de lo que hacen o dejan de hacer ante los demás. Conocemos cada uno de nosotros a un escaso puñado de ellos, de ambos grupos, de personas sin conciencia y de valientes.

El resto somos normales, como X, gente con vidas de las que conocemos poco, más allá de unas conversaciones limitadas durante el dí­a. Yo soy un cobarde, o mejor dicho, no soy ningún héroe, como X. No dejarí­a mi trabajo o a mi familia por irme a un paí­s desconocido para ayudar a reconstruirlo, quizás no vaya a todos los actos que considero justos, puede que más de una vez me haya tomado un par de cervezas cuando hubiera podido ingresar ese dinero en una cuenta para cualquiera de las miles de causas que lo necesitaban más que mi gaznate.

Post completo en Cosecha del 66

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